OUTTAKE DE TWILIGHT: Graduación (traducción)

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OUTTAKE DE TWILIGHT: Graduación (traducción)

Mensaje  Carlisle Cullen el Dom Jul 26, 2009 9:17 pm

Hola a todos!
Creo que lo más probable es que todos ya se han leído estos capítulos que escribió Stephenie Meyer, pero que no se publicaron en el libro Crepúsculo.
De todas maneras quise postear la traducción de éste para quienes les cueste o no disfruten leerlos en inglés.
Si les gusta, más adelante puedo subir más Extras, pero ahora no puedo, porque mi laptom murió y tengo que rescatar los archivos.
Disfruten!!


GRADUACIÓN

“¿Cuándo me dirán lo que está pasando, Alice?”
“Ya verás. Se paciente,” me ordenó, sonriendo maliciosamente.
Estábamos en mi camioneta, pero ella estaba conduciendo. Tres semanas más y me libraría del yeso para caminar, y entonces pondría firmemente mi sano pie en el negocio de la conducción. Me gustaba manejar.
Era fines de mayo y, de alguna manera, los alrededores de Forks estaban encontrando la manera de volverse más verdes de lo usual. Era hermoso, por supuesto, y yo estaba sintiendo cierto cariño hacia el bosque, mayoritariamente debido a pasar tanto tiempo ahí. Aún no éramos tan amigos, la naturaleza y yo, pero nos estábamos acercando.
El cielo era gris, pero eso era bienvenido también. Era de un gris perlado, para nada desalentador, sin lluvia, y casi cálido para mí. Las nubes eran gruesas y seguras, las del tipo que se habían convertido en agradables para mí, debido a la libertad que garantizaban.
Pero a pesar del agradable entorno, me estaba sintiendo nerviosa. Parcialmente por el extraño comportamiento de Alice. Había insistido en una salida de chicas el sábado en la mañana, llevándome a Port Angeles para hacernos manicuras y pedicuras, rehusándose a dejarme elegir el modesto rosado que quería, ordenando a la manicurista que me pintara con un oscuro y brillante rojo –yendo tan lejos hasta insistir en pintar mis pies del color de su elección.
Luego me llevo a comprar zapatos, aunque yo solo podía probarme la mitad de cada par. En contra de mis enérgicas protestas, me compró un par de los menos prácticos, más caros zapatos taco aguja –de apariencia peligrosa, que solo se sujetaban por unas cintas de satín que se cruzaban sobre mi pie para ser atadas en un gran moño detrás de mi tobillo. Eran de un profundo azul jacinto y, en vano, intenté explicar que no tenía nada con qué usarlos. Aún con mi closet vergonzosamente lleno de la ropa que ella me había comprado en L.A. –la mayoría todavía muy liviana para usarla en Forks –estaba segura que no tenía nada de ese tono. Y aunque hubiese tenido el mismo color escondido en algún lugar de mi armario, mi ropa no era realmente afín a tacos aguja. Yo no le sentaba bien a los tacos aguja –a penas podía caminar a salvo en calcetines. Pero mi inatacable lógica estaba desperdiciada en ella. Ni siquiera me discutiría.
“Bueno, no son Bivianos, pero le harán,” murmuró desconcertada, y luego no hablaría más mientras pasaba su tarjeta de crédito a la vendedora.
Me compró almuerzo por un ‘drive thru’ de comida rápida, diciéndome que tendría que comer en el auto, pero rehusándose a explicar el apuro. Además, tuve que recordarle varias veces que mi monovolumen era simplemente incapaz de andar como un carro de carreras, aún con las modificaciones de Rosalie, y que por favor le diera un descanso. Usualmente, Alice era mi chofer preferida. No parecía molestarle conducir a menos de ochenta kilómetros por hora, cosa que algunas personas no soportaban hacer.
Pero la secreta agenda de Alice era sólo la mitad del problema, por supuesto. Estaba patéticamente ansiosa porque no había visto el rostro de Edward en casi seis horas y eso debía ser un record de los últimos dos meses.
Charlie había sido difícil, pero no imposible. Había aceptado la constante presencia de Edward cuando él volvía a casa, al no encontrar nada sobre qué quejarse viéndonos hacer nuestras tareas sobre la mesa de la cocina –hasta parecía disfrutar de la compañía de Edward cuando gritaban juntos a los partidos de ESPN. Pero no había perdido nada de su original severidad al sostener la puerta para Edward a las diez en punto de cada noche. Claro, Charlie estaba completamente inconciente de la habilidad de Edward para devolver su coche a su casa y regresar por mi ventana en menos de diez minutos.
Era mucho más agradable con Alice, a veces hasta vergonzosamente agradable. Obviamente, hasta que no me hubiesen cambiado el gigante yeso por algo más manejable, necesitaba la ayuda de una mujer. Alice era un ángel, una hermana; todas las mañanas y todas las noches aparecía para asistirme en mis rutinas diarias. Charlie estaba enormemente agradecido de ser relevado del horror de una hija casi-adulta que necesitara ayuda para ducharse –ese tipo de cosas estaban lejos de su zona de comfort, y de la mía también. Pero era por más que gratitud que Charlie la llamaba “Ángel” y la miraba con ojos desconcertados como bailaba sonriente por la pequeña casa, iluminándola. Ningún humano podría evitar ser afectado por su aturdidora belleza y gracia, y cuando se deslizaba a través de la puerta cada noche con un afectivo “Te veo mañana, Charlie”, lo dejaba pasmado.
“¿Alice, iremos a casa ahora?” pregunté, ambas entendiendo que me refería a la casa blanca junto al río.
“Sí” hizo una mueca, al conocerme bien. “Pero Edward no está ahí.”
Fruncí el ceño. “¿Dónde está?”
“Tenía unas diligencias que hacer.”


Sigan leyendo en el siguente post. No pude ponerlo todo junto, porque decía que era muy largo.

Carlisle Cullen

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Re: OUTTAKE DE TWILIGHT: Graduación (traducción)

Mensaje  Carlisle Cullen el Dom Jul 26, 2009 9:18 pm

SEGUNDA PARTE

“¿Diligencias?” repetí sin comprender. “Alice,” mi tono se tornó persuasivo, “por favor dime qué está pasando.”
Sacudió su cabeza, aún sonriendo abiertamente. “Me estoy divirtiendo mucho,” explicó. Cuando llegamos a la casa, Alice me llevó directo al segundo piso, a su baño del tamaño de un dormitorio. Me sorprendió encontrar a Rosalie ahí, esperando con una sonrisa celestial, parada detrás de una baja silla rosada. Un espantoso mostrario de herramientas y productos cubrían el largo estante.
“Siéntate,” me ordenó Alice. La observé cuidadosamente por un minuto, y luego, decidiendo que estaba preparada para usar la fuerza si fuese necesario, cojeé hasta la silla y me senté con toda la dignidad que pude. Rosalie comenzó inmediatamente a cepillar mi cabello.
“¿No me dirás a qué se debe todo esto?” le pregunté.
“Me puedes torturar,” murmuró, absorta en mi pelo, “pero nunca hablaré.”
Rosalie sostenía mi cabeza en el lavabo mientras Alice refregaba en mi cabellera un shampoo que olía a menta y uvas. Alice secaba furiosamente mi maraña con la toalla, luego vació casi toda la botella de otra cosa –esta olía a pepinos –sobre la masa que era mi pelo y me envolvió con la toalla otra vez.
Peinaron fácilmente mi enredo entonces; lo que sea que fuese la cosa de pepinos, hizo que la maraña se comportara. Quizá quiera tomar prestado un poco de eso. Luego, cada una de ellas tomó un secador de pelo y comenzó a trabajar.
Mientras los minutos pasaban y ellas encontraban nuevas secciones sin secar, sus rostros comenzaron a parecer preocupados. Sonreí maliciosamente. Algunas cosas ni siquiera podían ser apresuradas por vampiros.
“Tiene un horrible montón de pelo,” comentó Rosalie con voz ansiosa.
“¡Jasper!” llamó claramente Alice, aunque no fuerte, “¡Tráeme otro secador!”
Jasper llegó a su rescate, de alguna manera trayendo dos secadores más, que apuntó hacia mi cabeza, totalmente distraído, mientras ellas continuaban trabajando en lo suyo.
“Jasper…” comencé esperanzadamente.
“Lo siento, Bella. No estoy autorizado a decir nada.”
Se escapó agradecidamente cuando finalmente estaba todo seco –y voluminoso. Mi pelo sobresalía seis centímetros sobre mi cabeza.
“¿Qué me han hecho?” pregunté horrorizada. Pero me ignoraron, sacando una caja con rollos calientes.
Traté de convencerlas de que mi cabello no se encrespaba, pero me ignoraron, untando una cosa de un enfermizo color amarillo en cada mechón antes de enrollarlo en un rollo caliente.
“¿Encontraste zapatos?” preguntó Rosalie intensamente mientras trabajaban, como si la respuesta fuese de vital importancia.
“Sí –son perfectos,” susurró Alice con satisfacción.
Observé a Rosalie asentir por el espejo, como si le hubiesen quitado un gran peso de encima.
“Tu cabello se ve bonito,” noté. No era como si nunca estuviera ideal –pero lo llevaba levantado esta tarde, creando una multitud de bucles de suave dorado cayendo desde su cabeza.
“¿Qué opinas del maquillaje?” preguntó Alice.
“Es una molestia,” comenté. Me ignoraron.
“No necesita mucho –su piel se ve mejor al natural,” meditó Rosalie.
“Pero lápiz labial…” decidió Alice.
“Y rimel y delineador,” añadió Rosalie, “sólo un poco.”
Suspiré fuertemente. Alice soltó unas risitas. “Sé paciente, Bella. Nos estamos divirtiendo.”
“Bueno, mientras lo hagan…”murmuré.
Tenían todos los rollos puestos firme e incómodamente a mi cabeza ahora.
“Vamos a vestirla.” la voz de Alice emocionada con anticipación. No esperó a que cojeara fuera del baño por mi propia fuerza. En lugar de eso, me levanto y llevó hacia la gran pieza blanca de Rosalie y Emmett. Sobre la cama había un vestido. Azul jacinto, por supuesto.
“¿Qué te parece?” dijo Alice alegremente.
Era una buena pregunta. Era ligeramente vaporoso, aparentemente pensado para ser usado muy escotado y bajo los hombros, con largas y abiertas mangas que se juntaban en las muñecas. El corpiño estaba ceñido por otra pálida y floreada tela jacinto, que se juntaban para formar un fino vuelo en la parte inferior del lado izquierdo. El material floreado era largo por detrás, pero abierto por delante, sobre varias capas de vuelos de suave color jacinto, aclarándose a medida que alcanzaban el dobladillo.
“Alice,” me quejé. “¡No me puedo poner eso!”
“¿Por qué?” me demandó en una voz dura.
“¡La parte de arriba es completamente translúcida!”
“Esto va debajo,” Rosalie sostuvo una fatal prenda azul claro.
“¿Qué es eso?” pregunté totalmente asustada.
“Es un corsé, tontita,” Dijo Alice impaciente. “Ahora, ¿vas a ponértelo, o tengo que llamar a Jasper para que te sostenga mientras te lo pongo?” me amenazó.
“Se supone que eres mi amiga,” la acusé.
“Sé buena, Bella,” suspiró, “No recuerdo haber sido humana y estoy tratando de obtener algo de diversión acá. Además, es por tu propio bien.”
Me quejé y sonrojé mucho, pero no les tomó demasiado ponerme en le vestido. Tenía que admitirlo, el corsé tenía sus ventajas.
“Wow,” exhale, mirando hacia abajo. “Tengo escote.”
”Quien lo habría adivinado,” rió Alice entre dientes, encantada con su trabajo. Pero yo no estaba completamente convencida.
“¿No crees que este vestido es un poco muy… no lo sé, innovador… para Forks?” pregunté titubeante.
“Creo que las palabras que estás buscando son alta costura,” rió Rosalie.
“No es para Forks, es para Edward,” insistió Alice. “Es perfecto.”
Entonces me llevaron de regreso al baño, desenrollando los rulos dedos voladores. Para mi sorpresa, cayeron cascadas de bucles. Rosalie levantó la mayoría de éstos, doblándolos cuidadosamente en una prolija melena de rizos que se deslizaban en una gruesa línea por mi espalda. Mientras ella trabajaba, Alice rápidamente pintó una fina línea negra alrededor de cada uno de mis ojos, pasó el rimel, y esparció con cuidado un labial rojo carmesí sobre mis labios. Después, se lanzó fuera de la habitación y volvió de inmediato con los zapatos.
“Perfecto,” soltó Rosalie mientras Alice los sostenía para que los admirara.
Alice ató como una experta el mortal zapato, y luego miró mi yeso con ojos especulativos.
“Creo que hemos hecho lo que podemos,” meneó su cabeza tristemente. “¿No crees que Carlisle nos dejaría…?” le echó una mirada a Rosalie.
“Lo dudo,” replicó Rosalie secamente. Alice suspiró.
Entonces, ambas levantaros sus cabezas.
“Está de regreso.” Sabía a quién se referían, y sentí enérgicas mariposas en mi estómago.
“Puede esperar. Hay una cosa más importante,” dijo Alice firmemente. Me tomó otra vez –una necesidad, estaba segura que no podría caminar con ese zapato –y me llevó a su pieza, donde me depositó gentilmente frente a su ancho y alto espejo de bordes dorados.
“Ahí,” dijo. “¿Lo ves?”
Miré fijamente a la extraña del espejo. Se veía muy alta en los tacos altos, y con el largo vestido de fina línea como parte de la ilusión. El escotado corpiño –donde la inusual sorpresiva línea de busto llamó mi atención nuevamente –hacía lucir si cuello muy largo, como también lo hacían las columnas de brillantes rulos de su espalda. El color jacinto de la tela era perfecto, resaltando el crema de su piel de marfil, los rosas del rubor de sus mejillas. Era bella, tenía que admitirlo.
“O.K. Alice.” Sonreí. “Lo veo.”
“No lo olvides,” me ordenó.
Me levantó otra vez, y me acarreó a la cima de las escaleras.
“¡Date vuelta y cierra tus ojos!” ordenó hacia debajo de las escaleras. “Y mantente fuera de mi mente –no lo arruines.”
Ella titubeó, caminando más lentamente que siempre por las escaleras hasta que pudo ver que había obedecido. Luego voló el resto del trayecto. Edward estaba parado junto a la puerta, su espalda hacia nosotras, muy esbelto y oscuro –nunca lo había visto vestir de negro antes. Alice me puso en posición vertical, alisando la caída de mis vestido, devolviendo un bucle a su posición, y luego me dejó ahí, yéndose a sentar al banco del piano para mirar. Rosalie la siguió para sentarse con la audiencia.
“¿Puedo mirar?” su voz estaba intensa con anticipación –hizo que mi corazón palpitara arrítmicamente.
“Sí… ahora,” dirigió Alice.
Giró sobre sus talones inmediatamente, para luego congelarse en su lugar, con sus ojos topacio muy abiertos. Podía sentir el calor subiendo por mi cuello y manchar mis mejillas. Era tan hermoso; sentí un centello del miedo que fuera sólo un sueño, imposiblemente real. Tenía puesto un terno, y pertenecía a una película, no ami lado. Lo mire fijamente con sobrecogiente incredulidad.
Caminó lentamente hacia mí, vacilando a un metro antes de alcanzarme.
“Alice, Rosalie… gracias,” dijo sin dejar de mirarme. Escuché a Alice reír de placer.
Él avanzó, posando una mano fría en mi mandíbula, y deteniéndose para presionar sus labios sobre mi garganta.
“Eres tú,” murmuró contra mi piel. Se alejó de mí, y habían flores blancas en su otra mano.
“Fresia,” me informó mientras las prendía en mis bucles. “Completamente superfluo, en todo lo que concierne a una fragancia, por supuesto.” Se echó hacia atrás, inspeccionándome nuevamente. Puso su sonrisa para-corazones. “Estás absurdamente hermosa.”
“Robaste mi línea,” mantuve mi voz tan ligera como pude. “Justo cuando me convenzo de que eres real, te apareces luciendo así y temo que esté soñando de nuevo.”
Me aovilló rápidamente en sus brazos. Me cogió cerca de su rostro, con sus ojos en llamas a medida que me acercaba a él.

Carlisle Cullen

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Re: OUTTAKE DE TWILIGHT: Graduación (traducción)

Mensaje  Carlisle Cullen el Dom Jul 26, 2009 9:21 pm

TERCERA PARTE


“¡Cuidado con el labial!” ordenó Alice.
Él se rió rebeldemente, pero bajo su boca al hueco sobre mi clavícula.
“¿Estás lista para irnos?” preguntó.
“¿Me va alguien a decir en algún momento cual es la ocasión?”
Él rió de nuevo, echando un vistazo sobre su hombro a sus hermanas. “¿No ha adivinado?”
“No,” se carcajeó Alice. Edward rió complacido. Yo fruncí el ceño.
“¿Qué me estoy perdiendo?”
“No te preocupes, lo descubrirás bastante pronto,” me aseguró él.
“Bájala, Edward, para poder tomarles una foto,” Esme venía por las escaleras con una cámara plateada en sus manos.
“¿Fotografías?” mascullé, mientras me dejaba cuidadosamente sobre mi poco firme pie bueno. Estaba teniendo un mal presentimiento de todo esto. “¿Aparecerás en el rollo?” pregunté sarcásticamente.
Me sonrió abiertamente.
Esme tomó varias fotos instantáneas de nosotros, hasta que Edward insistió entre risas que llegaríamos tarde.
“Los veremos ahí,” avisó Alice cuando me llevaba hacia la puerta.
“¿Alice estará allí? ¿A dónde sea que vayamos?” me sentí un poco mejor.
“Y Jasper, y Emmett, y Rosalie.”
Mi frente se arrugó con concentración cuando traté de deducir el secreto. Edward rió por lo bajo ante mi expresión.
“Bella,” me llamó Esme, “Tu padre está al teléfono.”
“¿Charlie?” Edward y yo preguntamos al mismo tiempo. Esme me acercó el teléfono, pero él lo arrebató cuando intentaba pasármelo, apartándome sin esfuerzo del camino con un brazo.
“¡Hey!” protesté, pero él ya estaba hablando.
“¿Charlie? Soy yo. ¿Qué ocurre?” sonaba preocupado. Mi rostro empalideció. Pero luego su expresión se tornó divertida –y repentinamente traviesa.
“Pásale el teléfono, Charlie –déjame hablar con él.” Lo que fuera que estaba pasando, Edward lo estaba disfrutando demasiado como para que Charlie estuviese en peligro. Me relajé ligeramente.
“Hola, Tyler, es Edward Cullen,” su voz era muy amistosa, en la superficie. Lo conocía lo bastante bien para notar el Sueve atisbo de amenaza. ¿Qué estaba haciendo Tyler en mi casa? La terrible verdad comenzó a caer sobre mí.
“Lo siento si ha habido algún tipo de mal entendido, pero Bella no está disponible esta noche.” El tono de Edward cambió, y la amenaza en su voz se hizo repentinamente mucho más evidente cuando continuó. “Para ser totalmente honesto, no estará disponible ninguna noche para nadie más que no sea yo. No te ofendas. Siento lo de tu tarde.” No sonó como que lo lamentara, en lo absoluto. Y luego colgó el teléfono con una gran sonrisa de suficiencia en su cara.
“¡Me llevarás a la fiesta de fin de año!” lo acusé furiosamente. Mi rostro y mi cuello se enrojecieron de rabia. Podía sentir las lágrimas inducidas por la ira comenzando a inundar mis ojos.
Él no estaba esperando la fuerza de mi reacción, eso estaba claro. Apretó sus labios y sus ojos se oscurecieron.
“No seas difícil, Bella.”
“Bella, todos iremos,” me animó Alice, repentinamente sobre mi hombro.
¿”Por qué me están haciendo esto?” demandé.
“Será divertido.” Alice aún estaba intensamente optimista.
Pero Edward se acercó a murmurar en mi oído, con su voz aterciopelada y seria. “Solo eres humana una vez, Bella. Compláceme.”
Entonces volcó toda la fuerza de sus penetrantes ojos dorados sobre mí, derritiendo mi resistencia con su calor.
“Está bien,” dije con un puchero, incapaz de fulminar con la mirada como me hubiese gustado, “Iré tranquila. Pero ya verás,” le advertí severamente, “esta es la mala suerte de la que te has estado preocupando. Probablemente me romperé mi otra pierna. ¡Mira este zapato! ¡Es una trampa mortífera!” levanté mi pierna buena como evidencia.
“Hmmm.” Observó mi pierna fijamente más tiempo del necesario, y luego miró a Alice con ojos resplandecientes, “De nuevo, gracias.”
“Llegarás tarde donde Charlie,” le recordó Esme.
“De acuerdo, vámonos,” me viró hacia la puerta.
“¿Está Charlie en esto?” dije con los dientes apretados.
“Por supuesto,” sonrió abiertamente.
Estaba preocupada, por lo que no lo noté al principio. Sólo estaba vagamente consiente de un automóvil plateado, y asumí que era el Volvo. Pero luego se detuvo tan despacio para instalarme ahí que pensé que me estaba sentando en el suelo.
“¿Qué es esto?” pregunté, sorprendida de encontrarme a mí misma en un desconocido coupè. “¿Dónde está el Volvo?”
“El Volvo es mi auto de todos los días,” me dijo cuidadosamente, consiente de que podría tener otro ataque. “Este es un auto de ocasión especial.”
“¿Qué pensará Charlie?” sacudí la cabeza en desaprobación cuando él entró y encendió el motor. Yo ronroneé.
“Oh, la mayoría de la población de Forks piensa que Carlisle es un ávido colector de autos. Aceleró por el bosque hacia la carretera.
“¿Y no lo es?”
“No, ese es más mi hobby. Rosalie colecciona coches también, pero ella prefiere juguetear con sus partes interiores que conducirlos. Le hizo bastantes cosas a éste para mí.”
Aún me estaba preguntando por qué regresaríamos donde Charlie cuando nos estacionamos frente a su casa. La luz del porche estaba encendida, aunque todavía no había atardecido. Charlie debía estar esperando, probablemente mirando a hurtadillas por las ventanas. Comencé a sonrojarme, cuestionándome si la reacción de Charlie hacia el vestido sería similar a la mía. Edward dio la vuelta alrededor del auto, lentamente para él, para abrir mi puerta –confirmando mis sospechas de que Charlie estaba observando.
Luego, mientras Edward me levantaba cuidadosamente del pequeño automóvil, Charlie –muy desacostumbradamente –salió al patio a saludarnos. Mis mejillas ardieron; Edward lo notó y me miró interrogante. Pero no necesitaba preocuparme. Charlie ni siquiera me vio.
“¿Es eso un Aston Martin?” le preguntó a Edward con voz reverente.
“Sí –el Vanquish.” Las comisuras de sus labios se movieron, pero lo controló. Charlie soltó un leve silbido.
“¿Quiere probarlo?” Edward sostuvo la llave.
Los ojos de Charlie finalmente dejaron el auto. Miró a Edward incrédulo –acompañado por un pequeño atisbo de esperanza.
“No,” dijo, reacio, “¿Qué diría tu padre?”
“A Carlisle no le importará en absoluto,” dijo Edward sinceramente, riendo. “Adelante.” Presionó la llave en la dispuesta mano de Charlie.
“Bueno, solo una vueltecita corta…”Charlie ya estaba acariciando el tapabarros con una mano.
Edward me ayudó a cojear hasta la puerta principal, abrazándome tan pronto como estuvimos dentro, y llevándome a la cocina.
“Eso funcionó bien,” dije. “No tuvo la oportunidad de alarmarse por el vestido.” Edward parpadeó. “No pensé en eso,” admitió. Sus ojos escanearon mi vestido otra vez con una expresión crítica. “Supongo que es algo bueno que no hayamos tomado la camioneta, clásica o no.”
Miré indispuestamente lo suficientemente lejos de su largo rostro para notar que la cocina inusualmente poco iluminada. Había velas sobre la mesa, muchas, quizás veinte o treinta largas velas blancas. La vieja mesa estaba oculta bajo una larga y blanca tela, como lo estaban las sillas.
“¿En esto estuviste trabajando todo el día?”
“No –esto sólo tomó medio segundo. Fue la comida lo que tomó todo el día. Sé que encuentras los restaurantes lujosos muy extravagantes, no que haya muchas opciones que caigan en esa categoría por acá, pero decidí que no podrías quejarte de tu propia cocina.”
Me sentó en una de las sillas blancas envueltas, y comenzó a reunir cosas del horno y el refrigerador. Noté que sólo había un puesto arreglado.
“¿No vas a alimentar a Charlie también? Está atado a regresar a casa eventualmente.”
“Charlie no podría comer otro mordisco -¿quién crees que fue mi degustador? Tenía que estar seguro que todo esto era comestible.” Puso un plato frente a mi, lleno de cosas que parecían muy comestibles. Suspiré.
“¿Aún estás enojada?” llevó la otra silla alrededor de la mesa para poder sentarse a mi lado.
“No. Bueno, sí, pero no en este preciso instante. Estaba pensando –esto –en la única cosa que podía hacer mejor que tú. Luce fabuloso.” Suspire de nuevo.
Se rió entre dientes. “Aún no lo has probado –sé optimista, quizá es asqueroso.”
Tomé un mordisco, hice una pausa, y luego hice una cara.
“¿está terrible?” pregunto, impactado.
“No, es fabulosa, naturalmente.”
“Es un alivio,” sonrió, tan hermoso. “No estés inquieta, todavía hay muchas cosas en las que eres mejor.”
“Nombra aunque sea una.”
No respondió al principio, sólo recorrió la línea de mi clavícula suavemente con sus níveos dedos, sosteniendo mi mirada con sus ojos ardientes hasta que sentí mi piel acalorarse y sonrojarse.
“Como eso,” murmuró, tocando el rubor de mis mejillas. “Nunca he visto a alguien sonrojarse tan bien como tú lo haces.”
“Grandioso,” fruncí el ceño. “Reacciones involuntarias –algo de lo que puedo estar orgullosa.”
“También eres la persona más valiente que conozco.”
“¿Valiente?” me mofé.
“Pasas todo tu tiempo libre en compañía de vampiros: eso requiere agallas. Y no vacilas en ponerte a una arriesgada distancia de mis dientes…”
Sacudí mi cabeza. “Sabía que no se te ocurriría nada.”
Él rió. “Hablo en serio, ¿sabes?. Pero no importa. Come.” Me quitó el tenedor, impaciente, y comenzó a alimentarme. La comida estaba toda perfecta, claro.
Charlie llegó a casa cuando estaba casi lista. Observé su rostro cuidadosamente, pero mi suerte estaba aguantando, él estaba demasiado deslumbrado por el auto para notar cómo estaba vestida. Le devolvió las llaves a Edward.
“Gracias, Edward,” sonrió alucinado. “Ese sí es un auto.”
“De nada.”
“¿Cómo salió todo?” Charlie miró mi plato vacío.
“Perfecto.” Suspiré.
“¿Sabes, Bella? Podrías dejarlo practicar cocinar para nosotros alguna vez,” insinuó.
Le eché una mirada oscura a Edward. “Estoy segura de que lo hará, papá.”
No fue sino hasta que nos dirigíamos hacia la puerta que Charlie despertó completamente. Edward tenía su brazo alrededor de mi cintura, para balance y apoyo, mientras yo cojeaba en el zapato inestable.
“Um, te ves… bastante madura, Bella.” Pude oír el comienzo del desapruebo parental tramarse.
“Alice me vistió. No pude opinar mucho en nada.”
Edward rió tan bajo que sólo yo pude escuchar.
“Bueno, si Alice…” se apagó, de alguna manera calmado. “Sí que te ves linda, Bells.” Pausó, un sigiloso reflejo en sus ojos. “Entonces, ¿debería esperar más jóvenes en terno por acá esta noche?”
Solté un quejido y Edward rió por lo bajo. Cómo alguien podía ser tan obvio como Tyler, no lo pude entender. No era como si Edward y yo hayamos sido precisamente reservados en el colegio. Íbamos y veníamos juntos, él me semi-cargaba a todas mis clases, me sentaba con él y su familia todos los días a la hora de almuerzo, y él no era tímido al besarme frente a testigos tampoco. Tyler claramente necesitaba ayuda profesional.
“Eso espero,” le sonrió Edward a mi padre. “Hay un refrigerador lleno de sobras –dígales que se sirvan.”
“No lo creo –esas son mías,” refunfuño Charlie.
“Anota los nombres para mí. Charlie,” el indicio de amenaza en su voz fue, probablemente, sólo audible para mí.
“¡Oh, ya está bueno!” ordené.
Agradecidamente, lo logramos hasta el auto y partimos.


ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO!!
Y DISCULPEN SI HAY FALTAS DE ORTOGRAFÍA.

Carlisle Cullen

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Re: OUTTAKE DE TWILIGHT: Graduación (traducción)

Mensaje  Rosalie Hale el Lun Jul 27, 2009 9:10 pm

Wow!!! yo no sabía ni siquiera de su existencia!!! Mil gracias Smile

Rosalie Hale
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http://loscullen.forumtwilight.com

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Re: OUTTAKE DE TWILIGHT: Graduación (traducción)

Mensaje  Carlisle Cullen el Mar Jul 28, 2009 2:59 pm

que bueno que te gusto! Yo las lei todas y creo que algunas son muy geniales!
He tenido mala suerte cn mi laptop, asique estoy haciendo nuevamente las traducciones. Tal vez pueda portear mañana o pasado uno de los trozos más largos que Stephenie sacó de la Saga.

XOXO
Dany

Carlisle Cullen

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Re: OUTTAKE DE TWILIGHT: Graduación (traducción)

Mensaje  Bella Cullen el Jue Jul 30, 2009 1:21 am

solo una palabra GRACIAS!!

Bella Cullen

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thankx....!!!

Mensaje  Kate Denali el Vie Jul 31, 2009 4:31 pm

affraid WaOh...!!

esta super xvr..

gracias x compartirlo con los demas...

asu sho nisikiera tenia idea de todo eso.. Very Happy Very Happy

a y sientoh muxo lo de tu laptop.. Sad

bye...

kiss..!!!

Kate Denali

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Re: OUTTAKE DE TWILIGHT: Graduación (traducción)

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